El movimiento punk surgió a finales de los setenta en una sociedad confundida, desencantada y sumida en un nuevo orden mundial donde parecía que las nuevas generaciones de jóvenes poco o nada tenían que decir. Sacudió los parámetros culturales sociales hasta entonces conocidos. No ofrecía alternativas, constituía un rechazo total, una crítica y disconformidad absoluta, siempre enfrentada, autoexcluida y separada de lo establecido. Cuando este movimiento llegó a Euskal Herria sufrió, sin embargo, una peculiar adaptación que hizo que su discurso permeara en todos los ámbitos y su influencia se extendiera hasta el día de hoy. La situación política convulsa, una lengua milenaria y un espíritu tribal hicieron escribir al punk una de las páginas más curiosas y entrañables de la historia reciente de este país.
Andaluz de nacimiento, cultura y sentimiento, Porrah (Miha-Mijas, 1970) se crió en el seno de una familia campesina, en cuyo contexto se forjaron las actitudes y valores básicos. Licenciado y especializado en Filosofía de los valores y de la cultura (Antropología Social), actualmente es socio de Ankulegi Antropologia Elkartea y de la Asociación Andaluza de Antropología (ASANA). También es miembro del comité ejecutivo del sindicato andaluz SOC y forma parte del Grupo de Investigación Social y Acción Participativa (GISAP).
Aunque este libro no es en sí el documento original del trabajo de tesis doctoral, sí mantiene la mayoría de la estructura y del texto original íntegro.El antropólogo andaluz advirtió, de todos modos, de que la publicación «no es ni ha pretendido ser una o la historia del punk vasco, ya que no está todo lo que debiera estar en un trabajo de ese tipo, ni tampoco ha sido la intención primigenia de este estudio». Según aclaró, en su análisis «hemos tomado a la sociedad vasca y al euskalpunk como una excusa en definitiva para discernir sobre conceptos e ideas que nos hablan del variopinto conjunto de la humanidad; el euskalpunk ha sido el medio para ello y no el objetivo en sí mismo».
Movimiento vivo
El euskalpunk no es, a su juicio, sino la adaptación a Euskal Herria del punk internacional, movimiento que surgió a finales de los setenta en una sociedad confundida, desencantada y sumida en un nuevo orden mundial donde parecía que las nuevas generaciones de jóvenes poco o nada tenían que decir. Cuando llegó a Euskal Herria, sufrió una «peculiar» adaptación que hizo que su discurso permeara en todos los ámbitos y su influencia se extendiera hasta el día de hoy.
Porrah dijo que el libro analiza la evolución de la forma de entender el concepto de negación, inherente al ideario punk y, a la vez, muy presente en la cultura vasca, en sentido amplio: «Hablo de momentos de negación 'antitodo', y de una creatividad sesgada por esa negación inicial». El punk, eso sí, entendido como forma de vida.Investigacion antropologica galardonada
Tal y como se recordó en la presentación del libro, la investigación antropológica de Huan Porrah acerca del simbolismo liminal euskalpunk ha sido galardonada con el Tercer Premio de Investigación Cultural «Marqués de Lozoya» correspondiente al año 2005. El premio, que otorga a nivel del Estado español el Ministerio de Cultura, ha sido entregado este mismo año, según indicó el andaluz, de modo que «al final, todo ha venido bastante seguido», concluyó.
